Ah, su cabeza daba vueltas. Se sentía mareado, aturdido, su cuerpo entumecido, había voces alrededor de él que lo aturdían, pero a la vez se sentían cálidas en total contraste con el frío que se estaba adueñando de él. Era una sensación desagradable, quería calor, quería que su piel fuera calentada y solo había una forma de hacerlo.
La voz del hombre que hablaba le era familiar, pero de alguna forma lo molestaba, en cambio la femenina era suave y acogedora. Se sentía bien. Y olía bien. El olor