Alicia había notado que Vincet estaba muy silencioso. Acaso estaba molesto pues no había dicho mucho desde que habían salido del restaurante y montado en el auto. Jugó con sus dedos en su regazo para mirarlo manejar por el rabillo del ojo cuando se dio cuenta de un pequeño gran detalle que hizo que sus mejillas se volvieran mortalmente rojas. Al momento giró su rostro hacia el otro lado.
Vincet, que estaba pendiente a ella sonrió de forma ligera y giró un poco el retrovisor para ver la expresió