Nicolae volvió a la habitación y hasta miró debajo de la cama. La terraza estaba cerrada con la cortina corrida, por lo que solo las luces cálidas de las mesas de noche indicaban que alguien había pasado por allí. Incluso del otro lado encontró la ropa de la vampira tirada por todo el suelo. No se podía haber esfumado, ¿verdad?
-Speicer- llamó al perro, este siempre estaba al lado de Kate, y aunque a veces era cabeza dura y hasta le había gruñido, respondía a él.
Como ahora, donde la puerta del