Kate entró a la discoteca con el puchero más grande que había hecho en toda su vida… y eso que ella había hecho muchos y se sobaba el dorso de su mano que estaba ligeramente rojo. ¿Cómo se atrevía su esclavo a golpearla?
-Quieta ahí que tú no vas sola- el cuello de su camiseta fue agarrado por detrás y apretó su garganta.
Kate miró por encima de su hombro gruñendo sonoramente al humano detrás de ella que solo alzó una ceja. Al menos… al menos, no se había quitado la cadena alrededor de su cuell