Un par de días después. Con su mente más clara, Adrián se dirigió a casa, donde estaba seguro, Nelly ardía de rabia por seguir llegando tarde solo por ignorarla. Después de una cena que parecía casi una cita.
La casa parecía estar envuelta en una pesada quietud. El sonido del viento afuera hacía que las persianas se movieran ligeramente, pero el silencio dentro de la mansión era más profundo, más pesado, como si todos los sentimientos no dichos estuvieran tomando forma en el aire.
La sala de e