Al día siguiente, Leonardo se acercó al escritorio de Karina, la joven secretaria no lo esperaba y no pudo evitar que el rubor se apodere de su rostro apenas lo vio.
El seductor CEO, sonrió complacido, al lograr ese efecto en la muchacha.
Se inclinó hacia ella, quedando muy cerquita y mirándole la boca, se aguantó las ganas de besarla.
-¿Está Lorenzo?
Le preguntó disimulando las ganas de tomarla en sus brazos.
-Buenos días, señor, sí, ya lo anuncio.
Leonardo se enderezó y sacudiendo la mano, ind