Los enamorados se amaron hasta el amanecer, disfrutando no sólo del sexo, sino del sentimiento tan profundo que los unía.
Para Lorenzo no había una imagen más perfecta del amor, que el cuerpo y la cara de su bella amada.
Era una imagen pagana, era un ángel, con la lujuria de un ser terrenal.
Edith sentía algo parecido, es que él llegó con su sonrisa desfachatada, haciéndola sonreír nuevamente, apartando todas sus penas, borrándole totalmente su melancolía.
Simplemente les llegó el amor y era eso