Edith había llegado a Europa, con Julián, Cristian y dos asistentes personales, que aunque sabían perfectamente para que habían contratado a Edith, jamás iban a develar ese secreto, tenían muchos documentos firmados que les impedían hacerlo.
Edith era una mujer sencilla y agradable.
Al llegar al aeropuerto, Julián caminó al lado de ella y se comportó muy galante, en ese momento nadie hubiera dudado que estaba en plan de conquistar a la bella bailarina.
Edith se acomodó en la misma casa que Juli