Veinte años después.
La casa en la colina ya no era tan silenciosa. Ahora estaba llena de risas, discusiones, pasos apresurados y olor a comida. Selene y Ares se habían ido a vivir sus propias vidas, pero volvían constantemente. Nova, que ahora tenía treinta y un años, vivía en la casa de al lado con su pareja.
Y en medio de todo ese caos hermoso, Kael y Lira seguían exactamente igual.
Eran casi las siete de la mañana cuando Lira abrió los ojos. Kael estaba detrás de ella, abrazándola con fuerz