Diez años después.
La casa en la colina ya no era suficiente.
Nova, con once años recién cumplidos, había crecido demasiado rápido. Su poder ya no se limitaba a brillar o cerrar grietas. Podía ver hilos del futuro, tocar recuerdos ajenos y, lo más peligroso, podía abrir pequeñas puertas a otros lugares. Lugares que no pertenecían a este mundo.
Aquella noche, Kael estaba sentado en el nuevo estudio que habían construido, revisando viejos archivos de Voss Corp que nunca había podido borrar del to