Aitana caminaba de un lado a otro en su oficina, su mente atrapada en una tormenta de pensamientos contradictorios. Las últimas semanas habían sido un torbellino de revelaciones, traiciones y decisiones difíciles. Después de recibir la fotografía que mostraba a Nicolás disparándole a su padre, el odio y la desconfianza hacia él habían crecido hasta ocupar cada rincón de su corazón. Sin embargo, parte de ella aún se resistía a creerlo, aferrándose a la idea de que tenía que haber una explicación