La noche había caído sobre la mansión Alarcón, envolviéndola en una inquietante quietud. Aitana se había encerrado en su despacho desde que la muerte de Luis sacudiera su mundo. Su mente corría como un tren descontrolado, incapaz de detenerse o de encontrar una salida. Las Sombras. El grupo Estrada. Adrián. Su hijo. Todo se entrelazaba en un caótico nudo de decisiones imposibles, y cada una de ellas parecía llevarla hacia un abismo más profundo.
Luis había sido una pieza clave, pero también un