En un escondido refugio en las montañas, el grupo rebelde se reunía en una sala oscura, iluminada solo por pantallas que mostraban noticias, mapas y datos que analizaban con precisión. El aire estaba tenso. A pesar de los últimos movimientos, la muerte de Aitana Alarcón no había debilitado a la Sombra como esperaban. Al contrario, parecía haber fortalecido su poder. Los miembros del grupo, que en su momento habían pensado que la caída del Grupo Alarcón marcaría el comienzo de la destrucción de