La noticia de la muerte de Aitana Alarcón se difundió como una tormenta en el mundo empresarial. Las acciones del Grupo Alarcón cayeron estrepitosamente, dejando a todos los asociados en shock, y a sus enemigos, expectantes. La familia, que alguna vez había sido el emblema del poder y la sofisticación, estaba ahora al borde de la ruina total.
En la imponente mansión familiar, Victoria Alarcón, la matriarca, permanecía sentada frente a una mesa llena de documentos, mientras su nuera, Sofía, cami