Nicolás permaneció de pie, mirando la puerta por donde Gabriel Ledesma había salido. Las palabras del aprendiz de Adrián aún resonaban en su mente. "No hay segunda oportunidad si eliges mal." Era una sentencia clara, una advertencia disfrazada de oferta. Y aunque todo en su ser le decía que no debía confiar en Gabriel, también sabía que el poder de las Sombras seguía siendo una amenaza real. No había acabado con ellas, solo había cambiado de manos.
Helena se acercó lentamente, sus pasos suaves