La noche caía sobre la ciudad, pero mi suite en el Grand Sapphire estaba iluminada por la luz suave de las velas y el brillo del cristal tallado. Había ordenado una cena privada, pero no para disfrutar de mi soledad. Esa noche, tenía un invitado: Julian Vancamp, el heredero de una de las cadenas hoteleras más importantes de Europa y, curiosamente, un antiguo rival de negocios de Liam.
Pero lo más importante de la noche no era la comida, sino quién la serviría.
—El vino debe estar a dieciséis gr