El video de mi padre se desvaneció en la pantalla, dejando tras de sí un silencio que pesaba más que la oscuridad del despacho. Sus palabras sobre una "mentira genética" resonaban como una frecuencia baja que hacía vibrar mis huesos. Liam permanecía de pie, con la mandíbula tensa y la mirada fija en los planos técnicos que ahora parpadeaban en azul sobre el cristal del escritorio.
—Tu padre no solo era un ingeniero, Marta —dijo Liam, rompiendo el silencio con una voz cargada de una nueva revere