Calvin Monteverde
La miré a los ojos, sintiendo una punzada de dolor en el pecho. A pesar de lo hijo de puta que había sido con ella, de las dos mujeres que embaracé y que ella desconocía, ella era la oficial la madre de mi primer hijo y la mujer que elegiría sobre las demás.
—Yo haré lo que tenga que hacer. Pero a partir de ahora, mi prioridad eres tú y el niño. Y haré lo que sea necesario para que estén a salvo.
—¿No piensas venir con nosotros?
Patricia se quedó inmóvil, con la caja en s