Amelia sonrió y corrió a sus brazos, dejando un beso suave en los labios de Alan. Gabriela sonrió tímidamente solo quería salir de ahí, movió su cabeza se hizo a un lado y salió de ahí, sin decir palabra alguna a su madre.
—Quise venir contigo, necesitamos hablar —dijo Amelia enredando sus manos en el cuello de Alan, solo quería una pequeña muestra de amor.
—Ahora no tengo tiempo de absolutamente nada, vete a casa —dijo Alan, quitando las manos de Amelia de su cuello, le fastidiaba solo tenerla