Una sonrisa salió de los labios de Amelia, mientras se colocaba de pie y caminaba hacia el hombre quien ni siquiera se había movido de su lugar.
—¡Quiero un millón! —dijo aquel hombre justo en el momento que Amelia se sentaba en las piernas de aquel hombre misterioso.
Los ojos de Amelia se abrieron de par en par al mismo tiempo que fruncía el ceño.
—¿Qué? —dijo ella nerviosa.
—Lo que escuchaste, quiero un millón o publicó todas las fotos en las redes —exclamó aquel hombre, tomó Amelia de los ho