Gabriela alzó su mirada hacia Alan, sus ojos demostraban decepción, angustia.
—¡Maldita sea Amelia! Te lo advertí —exclamó Alan.
—¡Qué le advertiste. Ahora entiendo la conversación con Ethan en tu oficina, tú solo buscabas vengar la muerte de nuestro padre, me das lástima —exclamó Gabriela con lágrimas en los ojos.
—¡Gabriela, las cosas no son como parecen, debemos hablar, yo te explico —dijo Alan llevando las manos a su cabeza.
—Ti y yo no tenemos nada de qué hablar, lo único que quiero es que