Los pasos de Alan eran largos y precisos, su mirada estaba fija en ella. Ella quien lo estaba descontrolando totalmente, definitivamente lo estaba sacando de sus casillas.
Gabriela oprimió el botón del elevador el cuál no demoró mucho en abrir sus puertas, solo quería volver al lado de su pequeña Sofía.
—¡Gabriela! —dijo Alan llamado su atención justo cuando Gabriela subía al elevador
—Te dije que ya no tenemos nada más de que hablar —dijo Gabriela girándose al mismo tiempo que rodaba sus ojos