Las empleadas de la mansión se movían en silencio alrededor de la mesa, sin terminar de comprender muy bien qué era lo que había sucedido la noche anterior, pues el rostro de Theo y de Fayna se asemejaba mucho a una persona que había acudido a un funeral, mientras que las ojeras aún visible a pesar del maquillaje de Olivia, le hacían suponer a estas mujeres que, quizás la señora de la casa no había pasado la mejor de las noches gracias a su embarazo, algo que las hizo mirar muy mal a Amir pues