El ascensor se detuvo con un suave sonido, y las puertas se abrieron lentamente, revelando un lugar que debería estar repleto de vida y movimiento, pero en cambio, un silencio sepulcral lo invadía todo, tan denso que parecía contener la respiración de quienes allí estaban.
El corazón de Olivia latía con fuerza en su pecho, una mezcla de inquietud y confusión la envolvía, como si el mundo se hubiera desdibujado bajo sus pies, pues sentía el eco de las voces maliciosas resonando aún en su mente,