Louis era, sin duda, un hombre despreciable, pero jamás un necio; más bien, se valía de una astucia retorcida y una habilidad casi innata para manipular a quienes le rodeaban, fue gracias a ello, que durante años había conseguido que otros hicieran el trabajo sucio por él, manteniéndose siempre a la sombra, moviendo los hilos a su antojo, sin embargo, los tiempos cambiaban y, ante la nueva situación, su mente comenzó a trabajar a toda máquina.
Ya tenía claro quién era el culpable de haber conqu