Dos semanas habían transcurrido, dos semanas donde Olivia se creyó transportada a otro mundo, donde solo existía la perfección, y qué decir de Amir, quien parecía estar caminando sobre nubes de algodón de azúcar, su sonrisa regresaba a él de forma natural, tanto así que incluso Alejandra podía ver que su hijo ya no cargaba esa sombra de culpa en su mirada, bajando quizás la guardia con Gul, odiándola un poco menos, y cuando Amir al fin se estaba preparando para volver a probar en cuerpo y alma