Capítulo 124

Gul ingresó en su habitación completamente desencajada; sus manos temblaban de forma incontrolable, como si cada músculo estuviera al borde del colapso, y sus piernas apenas la sostenían.

El terror que recorría su cuerpo era tan intenso que el pequeño Osmar, sin comprender del todo lo que sucedía con su madre, se aferró a ella con la mirada asustada.

El aire parecía haberse vuelto más denso, imposible de respirar, y cada sombra en la habitación le gritaba que el tiempo se agotaba.

—Mamá, ¿esa s
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