Capítulo 37
Vlad continuó caminando por el pasillo como si nada hubiera pasado. El joven se quedó plantado allí, sintiendo el corazón latirle en la garganta. Se aclaró la garganta, pasó el dedo por el cuello de la camisa formal y soltó un suspiro tembloroso antes de dirigirse al departamento de fusiones y adquisiciones.
“Con Vlad pisándome los talones, tendré que hacerlo todo con el doble de cuidado”, pensó, casi riendo por los nervios. “O mejor dicho: el triple. Porque si descubre que estoy aq