Capítulo 36
Elena sonrió mientras miraba la chimenea encendida en su habitación, con las llamas reflejándose en sus ojos.
—Te gustan las chimeneas.
Vlad rió en voz baja mientras pasaba los dedos de forma perezosa por los rizos definidos de ella, enrollando un mechón alrededor de su dedo índice antes de soltarlo.
—Cuando era niño pasé mucho frío con mi hermana.
Elena levantó el rostro, su sonrisa suavizándose por la preocupación.
—Siento mucho escuchar eso.
—No siempre mi vida fue fácil como lo