En la mansión Montenegro, Greeicy no disfrutaba la cena, su mente estaba en su hermano, más allá de su deseo por hacer justicia y limpiar el nombre de su padre, estaba ese deseo de llevarse bien con su hermano, de conocer su historia y apoyarlo. Muy distinto a Greta, ella solo pensaba en la herencia que debía compartir con él.
—Greey, ¿estás bien? —hablo Valentina con voz tímida.
—Ah, si. Mi vida. Solo pensaba en lo difícil que es la vida.
—Papá me dijo que te cuidara, que estaba muy triste y