Mi condición para perdonarte.
El CEO Rodríguez, estaba a nada de saltarle a golpes a Marco. Se estaba conteniendo para no perjudicar a Andreina con la denuncia en su contra, pero cada vez le quedaba menos paciencia.
— Que tú lo permitas o no, no tiene relevancia, Ya Alejandro es mi esposo, y yo... Yo soy su mujer.
Esas pocas palabras destruyeron el enorme ego de Marco, su mandíbula se tensó. A su mente vinieron los recuerdos cuando hizo suya a Andreina. Él tomó su primera vez, esa noche jamás se le había borrado de l