Amor....
El amanecer apenas comenzaba a iluminar las ventanas del hospital cuando Andreina abrió los ojos lentamente.
El dolor de la cesárea seguía atravesándole el abdomen cada vez que intentaba moverse, obligándola a permanecer recostada entre las sábanas blancas de aquella habitación privada y lujosa.
El CEO, no admitiría menos para su mujer.
Aun así, esa mañana había algo distinto.
Algo más ligero en el aire.
El pequeño gemelo dormía en la cuna transparente junto a su cama, envuelto en u