Sin que Lucian y Elanil notaran su presencia, Marcus apareció de repente ante ellos. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro mientras observaba la escena.
—¡Vaya, vaya, Lucian! —se burló Marcus, su voz resonando en la caverna—. Me han hecho el trabajo fácil. Al final, su noble intento solo ha servido para abrirme el camino. Al haber abrazado la oscuridad, no podía abrir ninguna entrada, pero ahora, gracias a ustedes, puedo controlar a la bestia.
Lucian levantó su espada, listo para enfrent