El dragón dorado, con sus energías restauradas y una nueva fusión de luz y oscuridad en su interior, aprovechó el momento de debilidad del dragón oscuro. Con un potente batir de sus alas, se elevó en el aire, su resplandor ahora más atenuado pero cargado de una energía intensa y concentrada.
—¡Suban! —gritó Lucian a su manada, corriendo hacia el dragón dorado. Los lobos, sin dudarlo, comenzaron a trepar sobre el cuerpo del dragón, mientras Eldric y Elena ayudaban a los más jóvenes.
El dragón os