Marcus avanzaba con confianza, rodeado por la oscura energía que emanaba del dragón y los hechiceros oscuros. Sentía la oscuridad como una armadura impenetrable, una fuente de poder que lo hacía invencible. Sin embargo, en medio de esa negrura sofocante, un rayo de luz inesperado irrumpió desde lo alto del cielo, golpeando a Marcus directamente.
El impacto lo detuvo en seco. El rayo de luz no era simplemente un destello cualquiera; era una energía pura, brillante, que se sentía cálida y reconfo