—No podemos rendirnos ahora —dijo finalmente Lucian, aunque su voz no tenía la fuerza de antes—. Aunque la oscuridad haya ganado esta batalla, debemos seguir adelante.
Eldric asintió.
Un resplandor cegador atravesó el cielo, iluminando todo el horizonte como si el mismo sol hubiera descendido a la Tierra. Los lobos de todas las manadas, desde los más jóvenes hasta los ancianos, se vieron obligados a cerrar los ojos, incapaces de soportar la intensidad de la luz. A medida que el destello disminu