Después de un largo y arduo viaje, Lucian y su grupo finalmente llegaron a la imponente montaña de hielo. La vista era sobrecogedora: la montaña se elevaba majestuosamente, con picos que brillaban bajo la luz del sol, reflejando un azul cristalino. Sin embargo, lo que más les llamó la atención fue una gran muralla que bloqueaba su paso. La estructura, colosal y sólida, parecía hecha de un hielo antiguo y resistente, impenetrable a simple vista.
Lucian, con una expresión de asombro y preocupación