Lucian se quedó boquiabierto cuando el bastón en su mano comenzó a emitir un resplandor cegador. El brillo lo envolvió rápidamente, formando una barrera de energía que le impedía avanzar más hacia la entrada de la montaña. Intentó dar un paso adelante, pero la barrera lo empujó hacia atrás, haciéndolo tropezar. Antes de que pudiera reaccionar, la luz se intensificó, envolviéndolo por completo en un remolino de energía. En un instante, todo se volvió blanco y luego se desvaneció en la oscuridad.