Los árboles se espesaban y las sombras se alargaban, pero nada podía detenerlo. A cada paso, la conexión con Elena se hacía más fuerte, más clara. Finalmente, llegó a un claro iluminado por la luz de la luna. Allí, en el centro, vio una figura familiar, pero la escena lo dejó sin aliento.
Elena yacía en el suelo, rodeada por un aura de energía oscura que fluctuaba y pulsaba. A pesar de la distancia, podía ver que estaba luchando, su cuerpo temblaba mientras intentaba resistir la opresiva fuerza