De repente, los ojos de Kylie se abrieron de par en par.
Podía sentir con claridad que su cuerpo estaba reaccionando de forma peligrosa.
La respiración de Ethan se volvió irregular y pesada contra ella.
En su cabeza resonaba un grito constante: Fóllala. Ahora mismo.
Su palma buscó el borde inferior de su camiseta, cubriendo su piel suave con el calor intenso de su cuerpo.
El día anterior había explorado cada rincón de ella, y eso le permitía actuar ahora con absoluta soltura.
El cuerpo de Kylie