La nariz de la chica rozó la de él.
Kylie, de forma un poco tonta, besó por iniciativa propia la punta de su nariz.
El hombre sonrió, negó con la cabeza y luego le devolvió el gesto besándole la frente.
Dijo con ligereza:
—Date la vuelta.
—¿Da… darte la vuelta?
Al darse cuenta de que estaba pensando de más, Kylie se sonrojó.
¿No podía decirlo de una manera más normal?
Estaba tan cerca de ella que lo había malinterpretado.
Kylie se dio la vuelta.
Al otro lado de la sala había una piscina infinit