—¿Qué demonios? ¡Quítate de mi camino! —Kylie avanzó y lo empujó, intentando esquivarlo. Sin embargo, Aiden no se movió.
—¿Y qué? ¿Mi tío se va un día y ya no puedes vivir sin su miembro? ¿Estás tan sola ahora? —Aiden agarró el brazo de Kylie y la arrastró con brusquedad hacia la parte trasera del club—. Si mi tío no puede satisfacarte, ¡entonces déjame intentarlo a mí! —añadió con un tono furioso.
—¡Eres un estúpido! ¡Quita tus manos de mi cuerpo! ¡Mierda! —gritó Kylie y levantó la mano, queri