En su estado de ebriedad, Ken le arrancó el menú de las manos a Khloe.
—Eso es fácil. Solo pide unas ostras, langostas australianas o foie gras francés…
Khloe frunció el ceño.
¿Quién diablos se creía Ken para meterse en su relación con Aiden?
Quiso pisarle el pie con fuerza, pero, por mala suerte, su pie cayó directo sobre el de Aiden.
—¡Ay! —gritó él.
El dolor repentino hizo que Aiden soltara el vaso de su mano. Se estrelló contra el suelo y se rompió.
—¡Dios mío! Aiden, lo siento muchísimo —d