Saúl
Aún podía escuchar los vítores apagados de la celebración afuera, pero aquí abajo, en las entrañas del castillo, lo único que reinaba era el eco húmedo de las mazmorras y el olor metálico de la sangre. Caminaba detrás de Lyam, siguiendo el paso firme y decidido de mi príncipe alfa. El pasillo era largo, las antorchas chisporroteaban, proyectando sombras que se movían como si quisieran huir del lugar. El líder enemigo colgaba de mis garras, inerte pero consciente, su cuerpo arrastrándose co