—Ambos estudiamos Arquitectura y nos conocimos por casualidad, ya que ella era una chica becada y su salón estaba del otro lado de mi edificio.
—Técnicamente les estás llamando pobres a los becados—bromeé.
—Hay una gran diferencia de estatus económico entre mi familia y las familias que estudian en universidades de prestigio a base de becas—añadió con arrogancia y esbozó una sonrisa traviesa, jactándose de su riqueza.
—Gracias por llamarnos pobres—reí.
—Ni siquiera eres universitaria—se defe