Lo que más me impactó fue ver que abrazó sus rodillas y hundió su rostro en ellas, incapaz de afrontar mi mirada. Su ancha espalda comenzó a temblar, señal de estar… ¿llorando? ¿De verdad el gran Barnaby Flynn, magnate y millonario, egocéntrico y narcisista, estaba llorando sin vergüenza alguna frente a mí? Y lo peor era que me estaba sintiendo mal también. Me produjo mucha tristeza verlo así.
—Debe haber algo para hacer al respecto, ¿verdad? —dije en un hilo de voz, deteniendo las ganas de llo