El sol de la mañana entraba por las ventanas de la casa, iluminando suavemente cada rincón del hogar. Clara ya estaba despierta, tomando una taza de café mientras observaba a sus hijos. Samuel, con apenas cinco años, corría por la sala con energía desbordante, llevando un pequeño libro bajo el brazo y saludando a Sofía, quien aún era una bebé de poco más de un año. La rutina matutina comenzaba con su propio ritmo, una mezcla de juegos, desayuno y preparación para las responsabilidades que cada