Clara se despertó a la mañana siguiente con una energía renovada. Estaba decidida a no dejar que el bloqueo creativo la venciera. Esa mañana, mientras se preparaba un café, tomó su cuaderno y comenzó a anotar ideas que se le habían ocurrido la noche anterior. A medida que las palabras fluían, una historia cobraba forma, una que reflejaba su propio camino de amor, crecimiento y compromiso.
Cuando llegó a su oficina, se sumergió por completo en la escritura. Cada palabra que escribía resonaba con