Los meses pasaron con una suavidad que Clara apenas notó al principio. Entre las revisiones del libro, las visitas médicas y los preparativos para la llegada del bebé, los días parecían deslizarse entre las manos como arena tibia. Su vientre ya era visible, y cada pequeño movimiento que sentía la llenaba de una mezcla de asombro y ternura que nunca había conocido antes.
Lucas se había convertido en su mayor apoyo, acompañándola en cada cita, ayudándola a organizar la casa y asegurándose de que