Una tarde, mientras asistía a un taller de escritura, Clara se encontró con un viejo amigo del colegio, Javier. No lo había visto en años, y la sorpresa de verlo la llenó de alegría.
—¡Clara! —exclamó Javier, abrazándola—. ¡Cuánto tiempo sin verte!
—¡Javier! Es genial verte —respondió Clara, sintiéndose nostálgica. Recordó aquellos días de la infancia, llenos de risas y juegos en el parque. Los años habían pasado, pero su amistad parecía reavivarse instantáneamente.
Se pusieron al día sobre sus